Qué es el compostaje

Es una técnica que imita a la naturaleza para trasformar -de forma más acelerada- todo tipo de restos orgánicos en lo que se denomina "compost" o "mantillo". Este, tras su aplicación en la superficie de nuestra tierra se asocia al humus, que es la esencia del buen vivir de un suelo saludable, fértil y equilibrado en la naturaleza.

Esta técnica se basa en un proceso biológico (lleno de vida), que se realiza en condiciones de fermentación aerobica (con aire), con suficiente humedad y que asegura una transformación higiénica de los restos orgánicos en un alimento homogéneo y altamente asimilable por nuestros suelos. En este proceso biológico, intervienen microbios como bacterias, actomicetos y hongos, que son los responsables del 95 por ciento del compostaje, y también las algas, protozoos y cianofíceas. Además en la fase final de este proceso intervienen también macroorganismos como colémbolos, ácaros, lombrices y otras muchas especies.

El compostaje se ha efectuado desde tiempos remotos y se conoce con diferentes nombres. En la actualidad, existen grandes plantas industriales de compostaje que se nutren de los residuos de ciudades o zonas altamente pobladas donde se comienza a organizar la recogida selectiva de basuras. En estas grandes plantas de compostaje industrial, se utilizan tanto los residuos orgánicos de alimentos como los agrícolas, ganaderos, forestales y el lodo extraído de las depuradoras de aguas residuales. Pero también se está extendiendo en zonas rurales el compostaje doméstico y el colectivo.

En nuestras zonas rurales, a pesar del retroceso de la ganadería, de la agricultura y de la selvicultura, se está produciendo una gran expansión de zonas urbanizadas de viviendas unifamiliares con jardines y huertos. En ellas se generan importantes cantidades de variados restos vegetales que, junto a los restos orgánicos de alimentos o de cría de animales, son un gran recurso que podríamos aprovechar tanto en cada vivienda como colectivamente con las técnicas de compostaje.

Ventajas

Ahorraremos en abonos
Haciendo compostaje con nuestros restos no necesitaremos comprar abonos ni sustratos, ya que los tendremos en casa gratis y de gran calidad.

Ahorraremos en recogida de basura
Se estima que entre el 40 y el 50 por ciento de una bolsa de basura doméstica está formada por desechos orgánicos. Pagar para que estos restos se recojan, trasladen y amontonen, y luego se pudran o se quemen con los de las podas y siegas del césped es un gasto absurdo. Especialmente cuando los podemos transformar en un rico abono en nuestra propia casa.

Contribuiremos a reducir la contaminación
Cuanto más cerca aprovechemos los restos orgánicos más se reducirá el consumo de combustibles para el transporte, habrá menos acumulación de desechos en los vertederos Además, contribuiremos a reducir las sustancias tóxicas y los gases nocivos que hay en ellos, ya que allí los restos orgánicos se pudren y están envueltos en materiales inorgánicos de todo tipo. Por supuesto, también evitaremos la contaminación producida al quemarlos.

Mejoraremos la salud de la tierra y de las plantas
El compostaje obtenido de nuestros desechos orgánicos se pude emplear para mejorar y fortalecer el suelo del césped, de los arbustos, de los árboles y del huerto, con una calidad de asimilación incomparablemente superior a la de sustancias químicas o sustratos de origen desconocido que compramos. Ya que el compostaje vigoriza la tierra y favorece la actividad de la vida microbiana, evita la erosión y el lixiliviado de los nutrientes y en general, potencia y favorece toda la actividad biológica de los suelos, que es la mejor garantía para prevenir plagas y enfermedades en los vegetales.

Qué podemos compostar

Todo lo que empleemos influirá de una u otra forma a lo largo de todos los procesos que se producirán. Por eso, nunca debemos incluir en el compostaje elementos tóxicos o nocivos. El siguiente listado facilitará la selección.

Materiales orgánicos que se pueden compostar sin problemas:
Plantas del huerto o jardín | Hierbas adventicias o mal llamadas "malas hierbas", (mejor antes de que hagan semillas) | Estiércol y camas de corral | Ramas trituradas o troceadas procedentes de podas (hasta unos 3 centímetros de grosor) | Matas y matorrales | Plantas medicinales | Hojas caídas de árboles y arbustos (evitando las de nogal y laurel real) | Heno y hierba segada | Césped (en capas muy finas y previamente desecado) | Mondas y restos de frutas y hortalizas | Restos orgánicos de comida en general | Alimentos estropeados o caducados | Cáscaras de huevo (mejor trituradas) | Posos de café (se pueden incluir los filtros de papel) | Restos de infusiones (las que va en sobre, sin él) | Servilletas y pañuelos de papel (no impresos ni coloreados); mejor reciclarlos | Cortes de pelo (no teñido) | Lana en bruto o de colchones viejos (en pequeñas capas y mezclado) | Restos de vino, vinagre, cerveza o licores | Aceites y grasas comestibles (muy esparcidos y en pequeña cantidad) | Cáscaras de frutos secos Materiales que se pueden compostar con reservas o limitaciones | Pieles de naranja, cítricos o ananá (pocos y en trozos) | Restos de carnes, pescados, mariscos (sus estructuras óseas y caparazones) | Papas estropeadas, podridas o germinadas | Cenizas (espolvoreadas y prehumedecidas) | Virutas de serrín (en capas finas) | Papel y cartón (sin impresión de tintas en colores); mejor reciclarlos | Trapos y tejidos de fibra natural (sin mezclar ni tintes acrílicos) | Ramas y hojas de tuya y ciprés (muy pocas, troceadas y prehumedecidas) No añadir nunca al compostaje | Materiales químicos-sintéticos | Materiales no degradables (vidrio, metales, plásticos) | Aglomerados o contrachapados de madera (ni sus virutas o aserrín) | Tabaco (cigarros, puros, picadura), ya que contiene un biocida potente como la nicotina y diversos tóxicos | Detergentes, productos clorados, antibióticos

Para quienes se interesen por un compostaje ecológico además deberán evitar materiales que puedan contener fungicidas, herbicidas y cualquier tipo de pesticidas porque siempre dejan algún rastro.

Cómo compostar

El compostaje que nos proponemos hacer consiste en crear una serie de condiciones para que en el lugar donde elijamos actúen los microorganismos y los macroorganismos a sus anchas y de la forma más cómoda y apetecible posible. Esa enorme asociación de vidas diferentes y diversas hará el trabajo, la vereda, el auzolan.

En todas la técnicas de compostaje hay una serie de elementos invariables a tener en cuenta, que son: la relación C/N, el pH, la humedad, el aire y la temperatura.

La relación entre carbono y nitrógeno C/N. En el compostaje conviene incluir y mezclar restos orgánicos y vegetales muy diversos y diferentes. Para su activación y para conseguir una composición equilibrada, debemos considerar la relación de dos elementos que contienen todos ellos: el carbono (C) y el nitrógeno (N), que se expresará en C/N. Hay quienes plantean que la relación más apropiada para un compostaje equilibrado se establece en torno a un 25/1 ó 35/1 y hay quienes la elevan a 45/1 y 60/1. La relación C/N original varía con respecto a la final en función de diferentes factores.

Es importante que el compostaje contenga una considerable cantidad de materiales con alto contenido en celulosa y lignina (paja, ramas, hojas), pues aunque su descomposición es más lenta, también son mejores precursores del humus.

Compostaje en montón: cuando hay una cantidad abundante y variada de residuos vegetales y orgánicos (sobre 1m³ o superiores), se puede llevar a cabo este tipo de compostaje, que a su vez tiene una gran cantidad de variantes.

Compostaje en superficie: consiste en esparcir sobre el terreno (nunca enterrar, ni envolver) una delgada capa de material orgánico (de menos de 10 cm) y dejarlo descomponerse y penetrar poco a poco en el suelo. Según se va dando el proceso natural de incorporación al suelo, se esparcen nuevos restos en un proceso continuo. Cuanto más desmenuzado esté, más rápida será la absorción, pero también más rápidamente se perderán algunos nutrientes.

Compostaje en cajoneras: ver pestaña siguiente "Cajoneras"

Cajoneras

Compostaje en cajoneras o silos
La cajonera o silo es muy sencilla de preparar. Sirve un cajón hecho de cualquier tipo de material con un volumen suficiente como para contener todos los residuos orgánicos que vayamos produciendo durante al menos cuatro meses. No tiene fondo ya que es fundamental el contacto directo entre la tierra y los restos y deberá tener orificios de ventilación por todos sus caras. La parte superior la cubriremos para controlar mejor la humedad aunque también conviene que tenga pequeños orificios de ventilación. Por esta parte se verterán los residuos. 

Una de sus caras laterales estará preparada para abrirse y poder acceder mejor al montón. En la parte inferior de este lateral incorporaremos una pequeña trampilla por donde poder sacar el compostaje ya preparado. 

El volumen en estas cajoneras o silos puede funcionar de forma continua respetando las condiciones de humedad y aireación que indicamos más arriba. El funcionamiento es muy simple: el olor desagradable (no confundirlo con el olor habitual de cada tipo de los restos orgánicos) nos indicará compactación, exceso o falta de humedad y falta de aireación, que se resolverá volteando los residuos. Si observamos que comienza a aparecer una coloración excesivamente blanquecina (presencia de gran cantidad de hongos filamentosos), estaremos ante un defecto de humedad que se resolverá remojando los residuos. Si tenemos cuidado de mezclar los residuos más acuosos con los menos acuosos y los más nitrogenados con los menos, nunca tendremos problemas.

Es conveniente que antes de asentar la cajonera descastemos la vegetación de la base que vaya a ocupar. También al inicio de la actividad es conveniente que pongamos sobre el suelo que previamente hemos desnudado de vegetación, unas ramas de arbustos delgadas para facilitar la aireación inicial y algo de compostaje maduro para acelerar la activación de la descomposición.

Hay otro tipo de compostaje en cajonera o silo basada en sucesivos volteos de los residuos. En alguno de ellos se utilizan dos o tres espacios en los que se van volteando y rehaciendo los montones de forma progresiva.

Factores

El pH (acidez y alcalinidad). La expresión numérica del pH del agua pura es de 7 en una escala de 0 a 14. Por encima de esta cifra se consideran soluciones alcalinas o básicas y por debajo, ácidas. Elementos ácidos en el compostaje son las hojas de arbustos de tierras ácidas, las agujas de pino, las cortezas de cítricos; ante estos restos las bacterias y lombrices apenas actúan y son los hongos los que más intervienen.

En un compostaje variado y bien mezclado, con una relación C/N equilibrada, no hay por qué preocuparse del pH.

La humedad. El grado de humedad aconsejable de los materiales que comienzan el proceso del compostaje está entre el 30 y el 80 por ciento. Hay que tener en cuenta que cada material que forma parte del compostaje tiene un grado de humedad inicial diferente y que según se vaya descomponiendo también se irá homogeneizando. Los niveles de humedad óptimos para un compostaje en su fase de maduración se suelen situar entre el 40 y el 60 por ciento. 

El exceso de humedad produce compactación de los materiales, falta de aireación y por lo tanto, putrefacción y lixiliviados (líquidos). Está situación impide la acción de los microorganismos aeróbios. La falta de humedad ralentiza el proceso de descomposición y también puede producir compactación.

La aireación. La garantía de un buen compostaje está en que se produzca en condiciones aerobias, en presencia de aire, es decir oxígeno. Una aireación excesiva desecará los restos y una insuficiente producirá putrefacción y elementos tóxicos, lixiliviados y malos olores.

La cantidad de oxígeno también varía en función de los materiales a compostar y del momento de la descomposición. En el momento inicial sería conveniente mantener espacios aireados en relación al volumen de entre el 50 y el 60 por ciento. Con la descomposición, esta relación irá disminuyendo hasta relaciones menores del 10 por ciento de aire en el volumen total de lo que se composta.

La temperatura. Con los niveles de humedad y aireación señalados y si el volumen de restos es suficientemente grande, comenzará una elevación de temperatura al cabo de algunos días. Esta variación de temperatura también dependerá de la temperatura ambiente y de la forma del compostaje.

La temperatura del compostaje pueden elevarse hasta los 70º aunque no es recomendable pues superando los 65º comienzan a morir gran cantidad de bacterias y microorganismos beneficiosos para el proceso. En cada rango de temperatura intervienen diferentes poblaciones microbianas y son muy pocas las que intervienen en casi todos ellos.

Fuente: http://www.abarrataldea.org